El incendio registrado la mañana de este lunes al oriente de la mancha urbana capitalina, puso en evidencia varias cosas.
La negligencia de las autoridades municipales y estatales, cuyos encargados responsables debieron de actuar desde hace tiempo para prevenir sucesos como esa conflagración.
Cuántos lugares más existen por ahí, regados, almacenando productos peligrosos, que en un momento dado pueden convertirse en un foco de peligro para todos.
La gris actuación de algunos “jefes”, esos que no están acostumbrados a realizar su trabajo, cuando de vez en cuando se les requiere y solamente se aparecen para posar para la foto, dar declaraciones, pero ajenos totalmente a sudar la gota gorda, ayudando a los que sí trabajan -como en estos casos, apagando el fuego- auxiliando a los sufridos elementos que cargan mangueras y se arriman para extinguir las llamas.
Y un tercer punto, quizá el más relevante: la solidaridad de la ciudadanía, de vecinos y transeúntes -gente común- para echarle la mano a los bomberos, quienes, con carencias materiales, sacrificados y heroicos lucharon durante horas para apagar el fuego.
Fue grato ver cuando empleados de una tienda de conveniencia llevaron agua , hielo y líquidos rehidratantes para los bomberos y repartidores en motocicletas hicieron lo mismo.
También les llevaron víveres, ciudadanos y personas que se compadecieron de los agotados “traga-humo”, como justa recompensa menor a sus esfuerzos.
Ahora bien, esas tarimas -cientos, quizá miles- que ardieron hasta consumirse tenían años almacenadas ahí, sin que, quienes deben de hacerlo, repararan en la posibilidad de que sucediera lo que finalmente este martes ocurrió.
El humo que a ratos oscureció el deporsí nublado cielo capitalino fue de suyo peligrosísimo, pues hay que recordar que ese terreno donde ocurrió la conflagración era ocupado por una empresa química.
Ojalá no haya consecuencias para los que se vieron obligados a respirar esa nube tan negra como tóxica.
Habrá que lamentar solamente una persona afectada con una intoxicación leve, nada de peligro por fortuna, hasta ahora.
Txt: Pepe Datos, gráficas propias y de la red.









